Paris, mon amour (I)

Dicen que es la la ciudad de las luces, la más bella del mundo y para mí, así es. Paris enamora porque tiene alma. Es una vieja dama, como su Tour Eiffel, elegante y valiosa. Para conectar con ella no vale pasear por los Champs-Elysées o Montmartre donde los parisinos evidentemente no van, sino callejear fuera de las rutas turísticas, sentir lo que te dicen sus estrechas o monumentales calles

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