Karl

Es un icono al que también conocemos con el nombre del Káiser, emperador en alemán, porque presidía el destino artístico de las firmas de alta costura más importantes del mundo: Fendi, Chanel y la marca que porta su nombre. Podríamos decir que era el rey del mundo de la moda.

Nació en 1933 en Hamburgo, pero con 12 años se traslada a Francia para continuar con sus estudios. En 1950 concurre  a un desfile de moda en un hotel de Hamburgo, en el cual se presenta una colección de Christian Dior, el New Look que ve aquí, lo fascina. La decisión está tomada quiere ir a París a dedicarse a la moda. A los 19 años se muda a la ciudad de las luces  dispuesto a convertirse en el más francés de los franceses. En 1954, gana un concurso organizado por la marca de lana Woolmark, en el que se impuso en la prueba de abrigos.

Tras hacerse con el premio comienza a trabajar en Balmain.Al mismo tiempo, otro joven modisto  vencía en la categoría, más noble, de los vestidos. Su nombre era  Yves Saint Laurent. Sería el inicio de una larga relación de emulación y rivalidad, que llegó a su culmen cuando Jacques de Bascher, dandi aristócrata y venenoso, habitual de los clubes homosexuales de la noche parisina, empezó a mantener relaciones simultáneas con los dos. Pese a todo,Lagerfeld convivió con De Bascher hasta su muerte de sida en 1989. Desde entonces, no se le volvió a conocer ninguna pareja a un diseñador que se definía como “una ninfómana del trabajo”.

En 1965 empezó a trabajar como director creativo de Chloé, año en el que también comenzó a colaborar con Fendi.

Trabajador incansable salvó a la casa Chanel de la ruina en los años 80 y la convirtió de nuevo en símbolo de elegancia. Y lo hizo a la antigua usanza: Adaptando códigos a los nuevos tiempos y con una enorme dosis de talento.

El diseñador continuó con la senda que marcó Coco, pero mezclando la estética hiperfemenina y el estilo tomboy.

Son muchas las musas que inspiraron su carrera, pero la modelo Inès de la Fressange fue su referente absoluto, en la década de los 80.

Karl defendió la artesanía y trabajó con los métiers d’art, en una época en la que las tendencias avanzaban por otros caminos.

Reinventó los desfiles y los convirtió en grandes espectáculos y llevó su creatividad al mundo de la música, suyos son los atuendos de algunas de las giras de estrellas como Madonna.

Una de sus leyendas urbanas más conocidas es que Karl adelgazó 40 kg con el único motivo de enfundarse uno de aquellos trajes de pantalón pitillo creados por Slimane para Dior. Desde entonces, siempre se le vió esbelto. Para mantenerse en forma y no recuperar esos kilos que perdió, Lagerfeld contrató a un profesor de danza para bailar mambo dos veces a la semana.

A veces polémico, como sus opiniones en contra del sobrepeso femenino y siempre consciente de la importancia de su marca, tanto que creó la suya propia, hoy tan inconfundible: Lentes oscuras, mitones, peinado con su característica coleta y look monocromático. Imagen que ha sido estampada en cientos de objetos, volviéndose todo un icono pop.

Karl Lagerfeld siempre miraba al futuro y nunca quiso quedarse atrás y nunca lo hizo.

Detrás deja un legado  difícil de sustituir.

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