Comporta, a caminho do mar…

“Erase una vez un pueblecito blanco del Alentejo, donde llevar una vida sencilla, de días soleados a la orilla del mar”

Poco se parece mi definición, a las revistas de Moda, donde Comporta, “los Hamptons europeos” se define por sus visitantes de la jet o sus playas vírgenes que la convierten en un destino codiciado y secreto.

No es lo que sentí yo.

Buscaba naturalidad, paz y eso encontré a tan solo una hora al sur de Lisboa. 

Inmensos y verdes arrozales que nos trasladaban a Vietnam,  playas desiertas donde apenas divisar 2 o 3 bañistas, pinares entre dunas doradas y mar salado del Atlántico de agua fresca.

Un lugar donde no hacer nada o muy poco…

Un zumo natural en Colmo Bar, el lugar más concurrido del pueblo, un tour por sus escasas pero elegantes tiendas, un paseo a caballo por la playa, una visita a Carrasqueira, pequeña villa con puerto palafítico, joya de muelles artesanales que al atardecer parece flotar…

Eso es Comporta,

Poca ostentación, mucho gusto y discreción,

un paraíso salvaje, 

un secreto desvelado,

un lugar vigilado por un sinfín de nidos de cigueñas blancas, perfecto para esconderse, lejos, muy lejos del mundanal ruido.



Mis direcciones:

Restaurantes:

Para comer a diario: O Gervasio (tasca auténtica en Brejos de Carragueira)

A cualquier hora del día: La Sal (con vajilla fabulosa y excelente marisco en la Plaja de Pego)

o Colmo Bar (yogur, zumos naturales de frutas exóticas, tostadas en el centro del pueblo)

Para dejarse ver: Comporta Café (gastronomía local, hamacas, música y”the place to be” para disfrutar del atardecer)

Para una cena romántica: La Cavalerica (restaurante cozy en unas antiguas caballerizas)

Para cenar + copa: El Museo del arroz (antiguo molino de arroz y cocktail bar)

Para una cena tradicional: Dona Bía (restaurante de carretera que los locales adoran)

Buen ambiente tarde/noche: La Sal Burger (Original truck food + DJ abierto a partir de las 19h)

Tiendas:

Lavanda (concept store multimarca de ropa y decoración)

Côté Sud (selección impecable de bikinis, coloridos kaftanes y vestidos ligeros de lino)

Manumaya – Made with love (Tienda étnica con auténticos tesoros artesanales de Indonesia y Guatemala: para mi flechazo total)

Mención especial para GOMES el único (y mini) supermercado de Comporta, que bien vale una visita porque en su techo cuelgan preciosas cestas y capazos y tiene una selección exquisita de quesos y productos delicatessen del Alentejo.

Los aromas del verano los descubrí con Comporta Perfumes y me quedo con : “Mosquito” en homenaje a los habitantes más relevantes 😉 de la aldea, está firmado por Beatrice Aguila con notas de bergamota y de limón y se puede adquirir online (Precio 118 euros).

Las playas : 

Prácticamente vírgenes aunque cueste creerlo.

Se puede acceder en coche con pase privado a las zonas más desiertas, cruzando los arrozales hasta unos espacios entre pinos donde aparcar. Tras las dunas el mar y kilómetros de arena, donde estar solo tú.

O ir a las playas públicas de Comporta o Pego (la más bonita) con refinados chiringuitos, sombrillas y hamacas, que se reparten en unos pocos metros. Basta con andar un centenar de metros a la derecha o la izquierda para perderse paseando de nuevo en la más estricta soledad.

Donde dormir:

Lo mejor, en una cabaña bohemia escondida cerca de los arrozales (en airbnb, hay varias y así de ideal la nuestra):

Lo peor, en Troia (DON’T) un complejo residencial de hoteles y apartamentos que bien podría encontrarse en Marbella o Monaco. First class pero artificial con cero encanto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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