Addio a Bernardo Bertolucci

Intelectual, sensual y transgresor, relató las contradicciones del ser humano en películas tan exitosas como polémicas.

Heredero del neorealismo italiano, la primera cinta que firmó “La cosecha estéril” partió de una historia de Pasolini.

Sin estudios ni aprendizaje técnico Bertolucci centró sus inicios en las corrientes experimentales, naciendo así una carrera que le llevaría a dirigir unos 20 títulos.

Bertolucci bebió también de la nouvelle vague francesa que descubrió en el París de los 60.

La polémica que generó “El último tango en París”  con denuncias de violación de Maria Schneider, se estrenó en 1972 y en España se prohibió hasta 1978.

Es una película muy bien trabajada a nivel plástico, muy inspirada en los cuadros de Francis Bacon, y en la que ya colabora con Vitorio Storato, que se convierte en su director de fotografía de cabecera y en un cómplice de esos tonos anaranjados y ese estilo claustrofóbico. Consigue, con ayuda de los intérpretes y de la luz, crear un drama muy atmosférico y muy intenso. Fue una cinta desgarrada llena de violencia moral que devolvió el reconocimiento al gran Marlon Brandon y una nominación al Oscar a Bertolucci como director.

Más tarde vino la superproducción “Novecento” con la que el director italiano trató de contar medio siglo de Italia a través de la lucha de clases.

Pero el reconocimiento de Hollywood no llegó hasta 1987 con “El último emperador”, la trágica historia de Puyi, el ultimo representante de la dinastía manchú.Esta película vuelve a abrir las puertas del espectáculo. En ella vuelve a unir ese sentido de la épica y ese intimismo que tanto le interesan. Y es que, aunque sea una película con muchísimos extras y grandiosa, en el fondo está describiendo el drama de un pobre hombre, un pobre niño rico que se ve abocado a ser emperador sin quererlo. Su gran éxito es compaginar ese gusto por el espectáculo, capaz de seducir al espectador, con un personaje al que define muy bien, tanto a él como a su entorno. La cinta se alzó con 8 estatuillas incluidas mejor película y mejor director.

Ya en los 90 Bertolucci continuó dando grandes títulos a la historia del cine, con “El cielo protector” se sumerge en la experiencia magrebí del escritor Paul Bowles.

Bertolucci casi sin hacer ruido volvió a Italia para contarnos en “Belleza robada” una fábula del despertar vital de un adolescente en la Toscana.

Con “Soñadores” inaugura el nuevo milenio y vuelca sus pasiones de juventud del mayo del 68.En esta cinta Bertolucci se reencuentra a sí mismo, ese cinéfilo jovencito que había ido a París, que era una rata de filmoteca. Rinde un homenaje explícito a esa juventud que ha soñado con cambiar el mundo, aunque con una perspectiva muy sentida y a la vez la lucidez que te da el paso del tiempo de saber que los sueños no son siempre posibles y se quedan a la mitad, pero con el espíritu de que, aunque sepas que vas a fracasar, siempre es bonito seguir soñando

En estos años en los que empiezan a llegar reconocimientos a toda su carrera, primero en Venecia y luego en Cannes.

“Tu y yo” le sirvió para constatar que al margen de de todas las críticas era ya un mito del cine.

 

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